De ruta fuera de la ciudad

El Renault Zoe ha pasado esta semana por las manos de dos amantes de los coches clásicos y deportivos, aficionados que afrontan con curiosidad pero también con escepticismo la llegada de los coches eléctricos o los híbridos, coches en los que, a priori, la diversión al conducirlos parece descartada.

Xavier Grau, empresario, dedica gran parte de su tiempo libre a la compra y restauración de los modelos que, desde pequeño, más le han gustado. Tiene especial debilidad por los coches deportivos italianos, y el último en su garaje es un Fiat Dino. Xavier ha tenido dos experiencias muy diferentes con el Zoe. «El primer día lo utilicé por ciudad y es una maravilla. Acelera con una inmediatez sorprendente, y ni siquiera a los mandos de un Ferrari puedes lograr una aceleración inicial tan rápida. Esto lo hace muy seguro en ciudad, entrada a rotondas e incorporaciones. Además es muy fácil de aparcar. En cambio, la recarga con el cable auxiliar, ya que no tengo un punto de recarga en casa, me pareció lenta, con más de ocho horas para alcanzar el lleno”.

El segundo día fue más complicado. Tras cargarlo al máximo y comprobar que el cuadro anunciaba una autonomía de 132 kilómetros -se calcula según la conducción anterior- decidí acudir a Requena, a 60 kilómetros de distancia. A priori iba a sobrar autonomía para ir y volver, y el navegador tampoco me advirtió de que salía de un radio de acción que me iba a obligar a recargar. Al avanzar los kilómetros a buen ritmo empecé a comprobar que la autonomía descendía mucho más rápido que los kilómetros, y la larga cuesta después de Buñol se le atragantó al pequeño Zoe, que llegó a Requena con menos de 20 kilómetros de carga. Tras comprobar que no hay puntos de recarga rápida en una de las principales ciudades de Valencia, decidí cargarlo en el lugar al que iba de visita, esperando las horas de comida y una larga sobremesa hasta que la autonomía marcaba 52 kilómetros. Activando el modo ‘Eco’ -que limita la potencia-, con una conducción más ecológica y contando con que el camino desde Requena a Torrent es cuesta abajo, seguro que podría llegar a casa, y así fue, llegando con más de 20 kilómetros de autonomía.

El resumen es que el Zoe es un coche perfecto como segundo coche, para la ciudad y desplazamientos cortos, al menos mientras no haya una completa red de puntos de recarga. Por lo demás es un coche bonito, práctico, bien resuelto y cuyo sistema de recarga es sencillo, aunque aún algo lento».

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