Entre los mejores eléctricos

Todos los coches eléctricos tienen algún pero respecto a los convencionales, pero en el Mercedes Clase B Electric Drive estos se han reducido al mínimo, y en cambio las virtudes de un coche eléctrico quedan muy ensalzadas,  lo que lo convierte en uno de los mejores coches eléctricos del mercado.

Para lograrlo Mercedes no ha partido de cero al hacer un coche eléctrico, sino que ha tomado el Mercedes Clase B como base, y éste es un coche familiar excelente, pero a la vez un compacto de 4,35 metros de largo con el que moverse muy bien por la ciudad. Así que Mercedes no ha invertido en un nuevo modelo, sino que ha adaptado el Clase B a la electricidad. Para ello ha puesto un motor de 180CV debajo del capó y una enorme batería de 28 kilowatios de capacidad bajo el suelo del coche.

Muy inteligente

Esta ingenería ha permitido a Mercedes que el Clase B eléctrico no pierda ni maletero ni espacio interior, conservando las cualidades del resto de la gama. El único cambio externo, apenas perceptible, es un pequeño kitde ensanchamiento en la carrocería que incluye unas faldillas laterales más bajas que protegen la batería. Esta está refrigerada y calefactada paraque trabaje a temperatura óptima, y es muy grande, de modo que dura mucho y conlleva dos defectos: el coche es más pesado y más caro. Lo del peso –1.725 kilos–apenas se nota, ya que la respuesta del motor es muy buena. Lo del precio sí, y el Clase B Electric Drive es un coche caro, de 43.000 euros, que sereducen a 37.500 con las ayudas oficiales.

Haciendo números

Antes de pasar a otros detalles, resolvamos el tema económico: el B eléctrico cuestaunos 10.000 euros más que un Clase B diesel automático. A cambio, cada año ahorraremos entre 1.000 y 1.500 euros, según el uso, entre combustible, menores revisiones y mantenimiento, así que, si lo tenemos al menos 8 años, que es el periodo de garantía de la batería –ó 100.000 kilómetros–, nos saldrá al mismo precio que un Clase B normal, con las ventajas en silencio, prestaciones, suavidad y ecología y con la pega de la autonomía y las dificultades para recargar fuera del domicilio habitual.

¿Recomendamos comprarlo? Sí. Y lo hacemos porque Mercedes no complica su uso, no hay que ser ingeniero para subirse en él y circular. El interior es idéntico al Clase B excepto por los relojes del cuadro de mandos, no hay un sistema de retención que complique la conducción –es opcional–, cargarlo es fácil, conducirlo es fácil y convivir con él, muy fácil. Como buen Mercedes, hay un aluvión de opciones, algunas muy interesantes, como el ‘Range Extender’ que permite tener 30km más de autonomía por 333 euros más, o el cable de recarga convencional, que cuesta otros 300 euros y que vale la pena porque se puede usar en caso de necesidad o en sitios donde podamos recargar ‘gratis’. El resto de las opciones vienen en packs, y la que menos nos gusta es la del cuero de los asientos, muy caluroso en verano y frío eninvierno.

Si seguimos hablando de la parte eléctrica, hay una desventaja menor, pero importante, y es que no tiene recarga rápida. Para pasar las baterías del mínimo al máximo necesita 3 horas, lo que impide usar el Clase B eléctrico en viajes largos.

En cuanto a autonomía, alcanza 200 km. (230 con la extensión de carga opcional), un recorrido que muy pocas veces haremos en un solo día moviéndonos por la ciudad y alrededores, incluso con varios imprevistos o viajes a ciudades cercanas, demodo que llega de sobra… pero tiene ‘truco’.

Estos kilómetros se consiguen con el modo ’eco+’, que limita la potencia a 100 CV y la velocidad a 110 por hora, y aunque el límite se desactiva al pisar a fondo, hay que pisar demasiado para que empiece a actuar. El modo normal rinde 130 CV y permite grandes prestaciones, lo que hace que el modo sport, de 180 CV, sea poco útil. En modo normal lo lógico es una autonomía que ronda de 130 a 150 kilómetros.

Sobresaliente día a día

El resto del coche es sobresaliente. Por prestaciones, por su suavidad y rapidez, por su silencio, por el confort de su interior, por la calidad de lo que nos rodea y por lo fácil que se usa, sin libro de instrucciones.

Estas semanas hemos recorrido 812 kilómetros, ahorrando unos 100 kilos de dióxido de carbono a la atmósfera. Al año, lo que supondría 1.200 kilos menos de CO2, multipliquen por todos los coches que ven al día y nos haremos una idea de la necesidad de que estos coches se impongan en el futuro.

Una inversión adecuada

Por confort, suavidad, seguridad y ecología, vale la pena comprar un coche eléctrico, sabiendo que, a la larga, sólo va a resultar un poco más caro. Es la única manera de convencernos para gastar casi 40.000 euros en un Clase B, una inversión alta, pero de la que, con los años, estaremos muy satisfechos.

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