El ‘REX’, una buena idea

En la segunda semana con el BMW i3 comprobamos la idoneidad para muchos de la versión con un motor de gasolina auxiliar ‘REX‘.

La segunda semana con el i3 ha sido fructífera. Para empezar la renovación del Plan Movele significa una subvención de 5.500 euros. una cantidad con la que podemos pagar la electricidad consumida, el seguro, el impuesto de circulación y las revisiones durante al menos cinco años, y seguro que aún nos sobra dinero. El precio del i3 se inicia por tanto en 30.000 para la versión normal y 33.000 para el REX o Range Extender, que lleva un motor de gasolina que se activa como generador si agotamos las baterías.

¿REX o no REX?

Sobre la idoneidad o no de esta versión en principio nos asalta una duda. El BMW i3 es un coche caro, tecnológicamente avanzando, con su chasis de fibra de carbono, muy potente, con 170 CV y muy rápido en aceleración, como claramente se nota al volante, pero su autonomía es, más o menos, la misma que el resto de modelos eléctricos, por encima de 100 kilómetros pero por debajo de 150 a no ser que seamos muy finos conduciendo en carretera o hagamos mucha ciudad.

¿Podría BMW haber limitado las prestaciones o la potencia en favor de una mayor autonomía y así no necesitar una versión con motor de gasolina? Nos tememos que no, ya que en los coches eléctricos la potencia consume más energía, pero no tanta como en un coche ‘normal’, y los modos de conducción ‘eco’ nos permiten poner nuestro propio límite a la potencia sin por ello recibir una autonomía mucho más grande. El límite sigue estando en la batería, que son realmente caras.

En el caso del BMW una mayor batería significaría un mayor precio, pero sin atraer de forma más clientes porque siempre habrá cierta ansiedad a quedarse sin carga en los viajes cuanto más largos sean ¿La solución? Apostar por una versión eléctrica que cubra el 90 por ciento de los trayectos diarios, que rara vez superan los 100 km. en ciudad, y por otra versión que elimina cualquier temor a quedarnos sin batería, con un motorcito que hace de generador de electricidad. Si los fabricantes no fueran tan ‘cabezones’ muchos copiarían esta buena idea y tener un coche eléctrico sería más fácil.

La batería del i3 permite una recarga desde prácticamente cero al ‘lleno’ completo de 21 kilovatios. Si tenemos una tarifa estándar de 0,14 céntimos el kw esto son 2,94 euros + IVA (3,55 euros), pero si tenemos tarifa con discriminación horaria de 0,07 céntimos por kw, la recarga cuesta 1,47 + IVA (1,78 euros) cada 100-120 kilómetros.

Le va la marcha

Dicho esto ¡Qué bien va el i3! Es el más potente y rápido de los eléctricos que hemos cogido hasta ahora, pero igual de suave que el resto. Su técnica es, digámoslo así, un poco peculiar, con ruedas delanteras muy estrechas pero de gran diámetro, y con una gran agilidad y agarre en cada momento. Además, al pisar a fondo, no se tiene la sensación de llevar al límite la mecánica que sí se tiene en un motor de explosión, así que, pisamos sin miedo para llegar a un carril de incorporación o aprovechar huecos en ciudad.Por dentro hay calidad, pero se ha apostado por un ambiente ecológico con materiales reciclados. El cambio de marchas va junto al volante, y seguramente lo veremos así en más modelos de BMW. La consola central no existe como tal, pero el climatizador y la radio son fáciles de usar, no así el navegador, siempre complejo en un BMW.

La calidad está muy presente, pero al ser el coche de fibra de carbono las puertas apenas pesan y no se nota la solidez que tiene un coche de acero, aunque en realidad sea más robusto. La visibilidad delantera es excelente, y el contorno se maneja a la perfección gracias a un capó corto y una trasera vertical con cámara de visión para las maniobras. En marcha sorprende, sobre todo, lo bien que va en carretera, donde a pesar de sus forma soporta muy bien el viento racheado y donde cuenta con el aplomo de un coche grande, algo en lo que influye tanto el motor como la tracción trasera como el buen hacer de BMW.

En cuanto al sistema REX, en nuestro caso se conectó el motor de gasolina cuando quedaban 4 km. de batería. Notamos una pequeña vibración del coche y algo de ruido, pero nada más, porque incluso se para en los semáforos y stops. Su función es proporcionar electricidad a la batería. Lo cierto es que, además de sacar al conductor de un apuro -jamás se quedará ‘tirado’-, el REX da una tranquilidad mayor a aquéllos que por sus trayectos estén cerca de la autonomía del coche, y eso es un respiro.

En cuanto a la carga, hay dos cables , uno convencional con carga en ocho horas y otro de carga rápida en 1,5 horas.La prueba de esta semana termina con sorpresa, ya que BMW nos envía un BMW i3 completamente eléctrico. Hora de comprobar las diferencias entre ambos.

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