El más urbano de los eléctricos

Nuestro mes con el Peugeot Ion toca a su fin, y han sido casi 2.000 kilómetros eléctricos circulando con el coche más veterano de los de este tipo en el mercado, pero también el más pequeño, ligero y económico de todos ellos, y a nivel ecológico, muy satisfactorio.

El Ion es muy fácil de conducir, sencillo al volante y con buena aceleración y prestaciones, o más que estas, la suavidad con las que las alcanza. Nuestro modelo, una unidad de 2011, es más bien básico, sin pantallas táctiles, modos de ahorro o deportivos ni ninguna parafernalia extra. De hecho echamos de menos algo de equipamiento, como los sensores de parking o una pantalla táctil, disponible en versiones más modernas, así que en el Ion todo ha sido entrar y conducir.

Sobre todo, sencillo

La carga es sencilla y da para 100 kilómetros reales de autonomía y, por primera vez, hemos estado a punto de quedarnos sin batería en la carretera cuando apurábamos su carga. El coche avisa con una luz de una tortuga y debemos llevar un ritmo más lento para no quedarnos en la carretera. No será lo habitual, ya que el coche hay que cargarlo cada noche, como todos los coches eléctricos o como un teléfono móvil, y en nuestro caso fue provocado, para luego llenar la batería de descargado hasta los topes y saber así el coste de recarga: 15 kilovatios por 0,5 euros son… 0,75 euros más IVA cada 100 km.

Nos ha gustado su buen espacio para el corto tamaño. Al ser un monovolumen y no equipar motor de gasolina el frontal es corto, el espacio delante, adecuado y detrás hemos montado a dos adultos y también a un adulto y una silla de niños. El maletero es justito -166 litros-, pero caben un par de bolsas de fin de semana y el resultado general es muy práctico.

Muy económico

El coste de uso es, digámoslo claro, ridículo. Su bajo peso hace que podamos circular sin utilizar todos los kilovatios de la batería, así que el consumo real es de menos de un euro cada 100 kilómetros y, lo mejor, con cero emisiones. Algunos dicen que la electricidad puede provenir de fuentes contaminantes, pero los contratos actuales ya permiten elegir de donde proviene la energía suministrada, así como tarifas súper-valle para tener mejores precios por la noche.

El que sea una unidad con cuatro años de vida y unos 30.000 kilómetros también nos ha permitido ver el buen estado de la mecánica y la buena protección de la batería, aunque el interior del coche si denota mayor desgaste, en parte por el uso por parte de muchos conductores.

El balance es positivo, y este Ión es una buena elección para particulares y empresas que quieren empezar en la movilidad eléctrica con un precio reducido y un eficaz resultado de forma inmediata, sencilla y sin complicaciones.

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